Es indudable que lo que más excita las apetencias literarias del lector es saber que el autor ha sido encarcelado por sobreexcitar la libinosidad de millones de compatriotas. Groucho Marx.

sábado, 20 de octubre de 2012

La noche en Madrid.

Estoy en un momento tan frágil que un simple portazo con la ventana abierta bastaría para destruirme, pero también un simple 'te echo de menos' podría salvarme la vida. Hace tiempo leí que las personas tristes son las que viven ancladas en el pasado y que las personas angustiadas son las que se preocupan por el futuro. Para ser feliz lo mejor es disfrutar el presente, por eso quiero volver a ser yo. Pienso volver a perderme por las noches en cualquier bar y engancharme al primer hombre con sombrero que jure conocerse todas las constelaciones de Madrid. Que me pueda enseñar la belleza que forman las farolas de la Gran Vía, de Serrano y de Callao. Sé que la mayoría piensa que estoy loca, me da igual, a fin de cuentas todos vivimos en el manicomio. He decidido dejar de buscar para poder encontrar. Encontrar a un bello sombrerero loco, con la camisa remangada. Para no mancharse, porque no le da miedo darse de ostias contra la vida y que sea capaz de besarme en la frente para curarme de ella. La vida es así, la mejor amante de todas, sólo merece la pena si te arriesgas a vivirla. A pesar de las discusiones, de los golpes y las risas. Porque, créeme, cuando todo se rompe las caricias duelen más que los puñetazos. Cuando todo se acaba los besos saben a humo y los versos ajenos es lo único que te termina de saciar.

Las calles de Madrid por la noche parecen más largas y estrechas, como toda una vida buscando la salida en lugar de disfrutar el camino. Esta noche huele a polución, a cervezas por las esquinas, a gatos por las aceras, a renovación. Huele a agárrate de mi mano que vamos a perder el control.

1 comentario:

Eser dijo...

"He decidido dejar de buscar para poder encontrar."

Una gran frase que debería ser ley de vida para todos.

Un saludo, Eser.