Es indudable que lo que más excita las apetencias literarias del lector es saber que el autor ha sido encarcelado por sobreexcitar la libinosidad de millones de compatriotas. Groucho Marx.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Fuego.

No temas si oyes voces dentro de tu cabeza diciendo que quemes cosas, tranquilo, aún no has perdido la cabeza. Probablemente sea yo en algún lugar de este mundo asomándome a la ventana. Suplicando que no te rindas, que ardas, que prendas fuego a todo.
Fuego a los hombres que no besan en la boca al dar las buenas noches.
Fuego a los niños que ya no juegan con piedras bajo los árboles.
Fuego a los bancos que no sirven para sentarse.
Fuego a los sueños que huyeron de puntillas, sin que nos diéramos cuenta.
Fuego a las mujeres que se han olvidado de sonreír al espejo.
Pero sobretodo, y escúchame bien, carboniza a todos los culpables de que no existan hombres que besan al dar las buenas noches, ni niños jugando con piedras, ni bancos que no sean sólo para sentarse, ni sueños que poder alcanzar, ni mujeres que se sonrían. Carbonizalos, cariño. Después, te invito a bailar sobre sus cenizas. Que no estás loco. Sólo tienes un ataque de cordura.

2 comentarios:

Lutz. dijo...

Realmente necesitaba leer algo así, saber que no estoy loca, solo un poco cuerda.

Carbonizarlos, puede que esa sea la solución.

Lutz.

Itah LR dijo...

Me encanta Fuego...Me fui pero no abandoné;) tengo nuevo blog...intento que coja forma