miércoles, 15 de septiembre de 2010
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Vivo entre cuatro paredes a los que suelo llamar el zulo de mi mente. Soy mi propia víctima y verdugo. Respiro pensamientos. Siento el vacío y no estoy envasada. No es que piense que el recuerdo vale más que la persona pero... hay veces en que me lo planteo. Es hora de que empiece a vivir para mí.
martes, 14 de septiembre de 2010
Por suerte los dioses no se enteran de nada.
Son las noches de alcohol y las mañanas paseando por la plaza mayor. Se nos acaba el tiempo y no me siento capaz de convertirte en un hombre tal y como el diablo me exigiría para tenerte cinco minutos más conmigo. No hay pecado capital que se libre de nosotros, y no sólo me refiero a la lujuria, lo que pasa es que me da demasiada pereza hablar de la envidia que tengo de tu ira o de la avaricia que siento por ser un poco más soberbia, y gula es lo que nos sobra cuando nos comemos el uno al otro. Pero en este poco tiempo puedo seguir improvisando historias y escribir un libro en el que tú y yo no pintaríamos nada, porque será un libro precioso y súper empalagoso. Es que querernos es como bailar un tango, lleno de deseo y odio. Así que permíteme que te diga que cuando nos toque despedirnos debemos de hacerlo con clase. Déjame que te mande a la mierda con estilo y elegancia, como sólo tú te mereces.
lunes, 13 de septiembre de 2010
El juego se había puesto en marcha de nuevo.
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico. ¡Qué gozada! Era lo mejor del mundo, mejor que las drogas, mejor que la heroína, mejor que el costo, cocaína, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácido, LSD, éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano, mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los teleñecos, que el fin del diario. Mejor que los andares de Ally MacBeal, Marilyn, Mario Bros, la pitufina, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawfold. Mejor que la cara B de Abbey Road, que los solos de Hendrix, mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la luna, el space mountein, papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances de Dalaí Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock, que las raves más orgásmicas, mejor que los excesos del marqués de Sade, Riambaud, Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad, mejor que la VIDA!!
domingo, 12 de septiembre de 2010
Día de resaca.

Me siento tan intoxicada que no puedo comprender nada. Pienso en todo y nada se me ocurre. Las noches son todas iguales y, en cambio, todas tienen algo diferente. Cada vez que oigo mi nombre no me suena igual porque algo ha cambiado en tu voz y en tu sistema nervioso, en tu forma de escribir y en tu forma de erizarse el pelo. Después de cada calada inspiras y expiras, inspiras y te inspiras. Mueres 7 minutos y vuelves desbordante de ideas entre humo y ceniza. Siento lo acústico de 900 guitarras dentro de mí. Me revuelvo entre las sábanas, te beso, miro mi reflejo en tus ojos y mientras me coloco el flequillo prometo no reprocharte nada. Puede que sea un estúpida y me esté volviendo loca. Arrastro todo lo que veo para poner más empeño en el siguiente beso, porque aunque nunca haya entendido las matemáticas tengo la cabeza cuadriculada, manías que desesperan a cualquiera y una lista perfectamente numerada. Me repito: No te preocupes de ser constante y averigua lo que te falta. Me arrastro a la cocina a por el cuarto litro de agua.
viernes, 10 de septiembre de 2010
¿Decías?
A veces quisiera vivir en un anuncio, como en ésos que todo es bonito y suena una música pegadiza de fondo. Hacerte sentir el placer como cuando explotas las burbujas de plástico del embalaje, o ser mágica y tentadora, como esos extraños nombres que les ponen a los cócteles, que no sabes qué coño llevan pero... necesitas probarlos. Lo que pasa es que siempre veo el vaso medio lleno, el problema es que a veces ese vaso sólo lleva veneno. Hay cuando no entiendo nada, por muchos bocetos y croquis que hagas, con flechitas y anotaciones, nada, no hay forma. No me rindo, estoy en continua lucha. En lucha conmigo, contigo y hasta con los perros, pero la lucha está fuera y no me doy cuenta. Las causas pérdidas hay que dejarlas como lo que son y no romperse la suela de las zapatillas intentando buscar una solución. Existe gente maravillosa que es capaz de ver lo bueno de cada persona y hacer que éso brille con más fuerza que el resto, también está la gente que no ve más allá de su nariz y es incapaz de descubrir la ligera chispa que cada uno guarda en su pupila y luego está la gente que cierra los ojos para ver sólo la verdad. Puedes pensar que no tengo corazón o que voy de cama en cama con quien juega a la oca, pero ¿quién decide lo que es amor? Todo acaba sucediendo en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Lo mío no es jugar al ajedrez con las personas como si fueran peones. Lo siento, no soy para nada como tú pensabas y, la verdad, me encanta.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Aquella luz del faro.
Cada tarde volvíamos al mismo faro a intentar recuperar la luz que había en ti, en mí y en aquella fotografía. Volvimos cada tarde durante casi un año pero... aquella luz no volvió. Tampoco lo hizo una que se le aproximase. Quizá esa luz nunca lució o quizá ese día no existió, sólo fue un efecto de un carrete mal revelado. Ese carrete escondido en la guantera con todo lo que sí existe. Paraste el motor, se oía la radio de fondo y nos dormimos. Soñé que tocabas el piano en mi funeral, aunque no estábamos en mi ciudad ni estaba mi familia, ni siquiera amigos, pero eran tus manos en mi piano frente a mí, muerta. Me desperté y caminé hacía el faro. Te despertaste y me acariciaste una pierna, pero en el asiento del copiloto no había nadie, sólo la tapicería ya algo vieja. Saliste del coche y mirabas como mi pelo se movía con el aire o como las ideas pueden verse cuando vuelan cerca del mar. Y luego, como anticipo y sin previo aviso, aquella luz.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Me dan miedo las prisiones y las presiones.
Lo dramático va creciendo en mí a gran velocidad. Poco a poco apenas consigo dominar mis emociones y no recuerdo ya quien era. Ser como un brillo malva en mitad del universo, que cambia de forma constantemente. Ser una mancha en el cielo que ni mil astrónomos encuentren jamás, y volverme enigmática y, a veces, sencillamente complicada. Intento averiguar que es lo que quiero y adorno todo lo que ya desecho de mi vida, porque ya sólo es éso, decoración de una vida anterior ya pasada. Pero ya no busco llevarme momentos a la cama, ni quiero que me abracen para hacerme gritar por mucho que hierva mi sangre hasta quemar mis células y pierda el control. Ahora lo quiero todo. Quiero llorar de alegría y reírme de mis tonterías. Quiero un cambio, un terremoto, otro destino, un huracán que suba hasta el infinito y me deje caer en algún lugar desconocido. Poner a prueba el instinto de supervivencia. Pero no quiero ser una fugitiva del mundo, ni un cuerpo bonito pero vacío, ni un cúmulo de nada con vestido y sin sonrisa. Porque soy como una hoguera, un maremoto o un disparo. Soy la locura que hay en ti y lo indómito que reside en mí y, cuando todo va mal, a veces soy quien te empuja desde el precipicio.
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