Es indudable que lo que más excita las apetencias literarias del lector es saber que el autor ha sido encarcelado por sobreexcitar la libinosidad de millones de compatriotas. Groucho Marx.

lunes, 31 de mayo de 2010

Razones.

De lo poco que me queda me quedan razones. Tengo razones para escribir, razones para escribir pensando en ti. Tengo miles de razones para que sean tus ojos los que recuerdo cuando me pongo a escribir y que una sonrisa aparezca en mi cara. Te invito a cambiar el mundo, el tuyo y el mío, si te apetece. Tengo bastantes razones para quererlas a ellas, que me alegran los días y razones para quererles, quererles a ellos, que me alegran la vida. Pero... me sobran razones para quererte a ti, quererte como nunca (como ahora). Podemos unir razones, a ver si con suerte, salen corazones.

domingo, 30 de mayo de 2010

Domingo por la mañana.

Esta noche he vuelto a soñar contigo. He vuelto a soñar con tu risa, como cuando te reías de mi pelo alborotado los domingos por la mañana o de tu barba incipiente. Ha sido uno de los sueños más reales que he tenido. Podía bailar en tu risa, jugar con tu pelo y te notaba tiritar cuando te rozaba con mis pies. Incluso creí que se haría realidad. Qué triste, que no cantaras nuestra canción. Y hablabas l e n t a m e n t e en francés, en italiano, en chino, no sé, no me acuerdo, sólo recuerdo que tu aliento me hacía cosquillas en el tímpano. Mira que hay sueños tontos.

sábado, 29 de mayo de 2010

Tengo ganas de helado y de ti.

Aunque la palabra puede resultar bella no se puede expresar la belleza con palabras. No sé que ha podido hacer un ángel como tú para acabar en un infierno como el mio. Nos calentamos, nos consumimos y ardemos. Puede parecerte una novedad, pero que yo y el mundo te queremos, para mí, no es nada nuevo (aunque yo siempre un poco más que el mundo).

viernes, 28 de mayo de 2010

:)

-¡Qué te jodan!
-¡Y yo a ti más!

Ámame como odian los amantes.

Tengo la sensación de que eres de esas personas que dices: Joder, quiero quererte porque, aunque quiera, no querré en el mundo a nadie tal y como podría llegar a quererte a ti. Pienso subir a la cima, voy a conquistarte. Cuando te conocí estaba totalmente perdida, no tenía ni un gps ni un mapa que me ayudase a ubicarlo, pero había una cosita ahí por mi tripa que se movía cuando me hablabas y aún sigo sin saber que es, qué cosas, eh. Pero yo no escribo por necesidad de hablar sola sino por necesidad de hablar a una silla vacía. Será que ya no me puedes llamar valiente.

jueves, 27 de mayo de 2010

Sólo hay un Dios que me levante.

Esta mañana me quedé totalmente dormida. No lo hice sin querer, no. Fui totalmente consciente. Había apagado el despertador dos horas antes y bajado un poco más la persiana para que no entrase el sol. No te creas que no me levanté de la cama por pereza o porque no tenía nada mejor que hacer. Tenía mil cosas que hacer. Pero, la verdad, había perdido las ganas. Me daban igual todas las oportunidades o todas las casualidades que me estaba perdiendo por no levantarme e ir a buscarlas ahí fuera. Me daban totalmente igual, estaba totalmente dormida en mi habitación totalmente oscura. Esta mañana no quería oportunidades, ni casualidades, ni nada. No si tú no te levantabas conmigo.

Astronauta en la luna.

-¿Ves esa estrella de ahí?
-Sí, la que más brilla.
-Esa estrella es mi estrella, no tiene mi nombre pero yo me la he pedido.
-¿Una estrella? Estrellas hay muchas. Tú no tienes una estrella, tú eres la luna. También tienes tus fases lunares, claro. Como cuando hay luna nueva, son esos momentos en los que no estás o te sientes invisible, te esfuerzas por desaparecer y... vaya si lo consigues, a mí sólo me queda intuirte, imaginarte y hay veces que ni por esas. Antes de que esto ocurra hay cuarto menguante, esto ocurre cuando me das dos besos al verme o cuando me besas en condiciones pero es para despedirte, también cuando te enfadas y frunces el ceño, cuando algo te preocupa, cuando sientes que todo te sobrepasa, cuando una lágrima resbala por tu mejilla. Menos mal que luego viene el cuarto creciente, siempre se anuncia con una sonrisa, tu sonrisa traviesa, luego vienen tus caricias, tus "mira que eres tonto", tus arrumacos, tus besos, da gusto ver como te creces. Pero eso es sólo el principio porque luego hay luna llena, como ahora, te ves radiante y te da por decir tonterías e incluso hacerlas, te vuelves loca y vuelves loco a cualquiera. La luna llena es la mejor por algo, ¿no?
-Tú ibas para astronauta para conocer las estrellas y te quedaste en estrellado. Una pena.
-Sí, una pena pero... prométeme que escribirás esto en tu blog al llegar a casa. Para una vez que me sale algo bonito.
-Vale, pero tú te acordarás de mí cuando mires la luna. Me da igual lo lejos que estés de mí cuando la mires y con quien estés, sólo prométeme que te acordarás de mí cuando mires la luna.