sábado, 7 de enero de 2012
Conocidos desconocidos.
Quisiera que por un sólo día fuéramos completos desconocidos. Volvernos a conocernos de nuevo. Fingir que nos han dado plantón en un bar e invitarnos a un cerveza mientras conversamos tontamente. Acercarnos de improvisto con alguna torpe escusa y preguntarnos nuestros nombres. Nos daríamos falsos nombres, como si fuera la clave para merecer una segunda primera impresión. Me volverías a preguntar mi manía de arrancar las etiquetas de los tercios de cerveza y yo improvisaría una aventura de náufragos por la Costa Brava. Me gustaría quedarme embobada contemplando tu boca como si nunca la hubiera probado o como su jamás me hubiera hecho gemir de placer. Mientras hablamos nos enredaríamos en preguntas que jamás nos atrevimos a formular antes, sin tener en cuenta nuestros prejuicios. Poco a poco ser capaces de ganarnos la confianza y contarnos temibles intimidades que desconocíamos. Ser completos desconocidos riendo a carcajadas en mitad de un bar cualquiera. Subiendo cada vez más el tono de nuestras falsas (o no tan falsas) experiencias. Al final de la noche, después de tener asumido nuestros personajes, subiríamos a tu apartamento y te preguntaría ingenuamente dónde tienes el cuarto de baño, como si no fuera capaz de llegar hasta él con los ojos cerrados. Después de beber la última copa en tu sofá nos abalanzaríamos el uno sobre el otro como animales salvajes. Disfrutaríamos del sexo como si fuera la primera vez que te pierdes en mi cuerpo, como si fuera la primera vez que te hago jadear. Por la mañana, al despertar, pondrías esa canción que sabes que me encanta como si fuera pura casualidad y yo me haría la sorprendida. Al despedirme te daría un beso en la comisura de los labios y te susurraría que en una sola noche me habías vuelto a enamorar.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
MP.

Puede que sea por el alcohol que ahora corre por mis venas o porque hace siglos que no te veo (ni siquiera por cam) pero ahora mismo tengo unas ganas de hacerte el amor que podría incluso follarte. Ya ves tú, yo aquí borracha en mi cama y tú a unos 283402352km de distancia. Pero como bien se dice: si lo dijiste ebrio es porque lo pensaste sobrio. En todo caso lo que pretendo es, a ver si con un poco de suerte, consigo colarme en tus sueños y hacer que disfrutes. Probaré a disfrutar con los ojos cerrados pero bien despierta e intentar que mis gemidos resuenen en tu cabeza. Buenas noches, MyLord..
domingo, 18 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
Testamento.

Cuando ocurra lo inevitable y ya nada se pueda hacer necesito que hagáis lo que yo no podré.
Quiero que juntéis todos estos absurdos textos y los publiquéis bajo un seudónimo bonito, seguro que se os ocurre algo mejor que a mí. Eso sí, nunca le digáis a Él que la mayoría de ellos le estaban dedicados.
Podéis donar mis órganos a la ciencia o a las guarderías, para que tenga algo interesante con lo que jugar.
Quedaros con todo eso que nunca tuve, son muchas más cosas de las que podría llegar a tener.
En mi funeral tiene que sonar "Angie" de los Rolling Stones, que todos canten sonriendo y bien fuerte.
Pero, por favor, no dejéis que me metan en un ataúd, tengo claustrofobia.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Intriga.

Después de tanto tiempo sólo me quedan las preguntas sin respuesta. Me quedo con la intriga de si fueron las noches sin dormir, los cigarros a medias, las miradas de reojo, los polvos a escondidas, o simplemente fue cosa del café, de la música en discos de vinilo y que todo parecía mucho más fácil los viernes. Esa intriga que no resuelve el porque, sin razón, entre excesos y civilización, se me habrían las piernas como si fueran el corazón.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Dos.
jueves, 27 de octubre de 2011
Retomando contacto.
He desaparecido durante un tiempo, quizás demasiado. Lo primero agradecer a P. y sus absurdas historias el premio y dar la bienvenida a los nuevos seguidores, que siempre hace ilusión ver caras nuevas por aquí. Sintiéndolo mucho no voy a dedicar la entrada al premio como debería, puede que lo deje para más adelante. He vuelto a mis noches de insomnio así que es posible que escriba más a menudo.
El paso inevitable de octubre por un calendario colgado en la cocina me recuerda lo que siempre fuimos, un inútil soñador y una romántica suicida. Con tantas inseguridades ya no hay dudas. Es nuestro momento y lo vamos a aprovechar, calentaremos a todo nuestro alrededor con tan sólo mirar como nos mordemos los labios. No somos perfectos, tenemos mil rarezas diferentes, ignoramos la vida que llevamos cuando estamos separados, puede que ni siquiera nos queramos con todas su connotaciones pero algo es seguro, somos un imán. Nos atraemos de forma inevitable y desenfrenada y nos transportamos a un universo paralelo donde todo ha sido creado para que lo disfrutemos, vivimos el placer de la manera más intensa. Por eso estoy segura de que algún día le podré contar a mis nietos lo que es evadirte a tu propio mundo con otra persona para después aterrizar con las piernas aún temblando, y que el piloto que me llevaba a otros cielos no era su abuelo, afortunadamente.
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