martes, 31 de agosto de 2010
No te das cuenta o no quieres darte cuenta.
No somos más que un mismo corazón latiendo de forma desigual y luchando por sobrevivir. Celebras a diferente ritmo que todavía seguimos vivos y aún nos quedan historias por contar. Aquí nadie mira a nadie y así es todo más fácil. Pero dime, ¿de verdad no puedes ver la luz de mis ojos cuando te acercas? Coño, estoy cansada de este mundo de ciegos. Quiero que me mires y que seas capaz de ver las ganas que tengo de reír y de decirte "quédate un poco más", porque lo que quiero es reír, pero contigo. Y todos seguimos igual, con nuestra venda en los ojos, que está de moda y además facilita mucho las cosas. Me creo independiente y paso de pedir favores a nadie. Adopto la filosofía de Juan Palomo Si yo me guiso mis problemas, yo solita me los como. Es decir, lo que quiero es comer barato y bien. Lo que quiero es hablar inglés con fluidez, deslumbrarte hablando francés y defenderme con el italiano. Lo que quiero son unas chanclas para el próximo verano porque las mías están rotas y además a mí me encoge el pie. Lo que quiero es poder emborracharme de una vez sin recordar tu nombre tres veces cada dos tragos de ron. Lo que quiero es experimentar un estado de trance sin necesidad de drogas, ser más práctica y menos dañina, ser más divina y menos apocalíptica. Lo que quiero es poder ver detrás de esas vendas, en todas las pupilas de este mundo, el amor y el deseo. Te estoy diciendo que lo que de verdad quiero es que duermas conmigo y mañana me apartes el pelo de la oreja para decirme luego, muy bajito, "Buenos días, qué el sol asoma ya por esa esquina y la luna sigue atrapada entre estas sábanas."
La vida es bella.
-¡Ah! me olvida decirte que...
-Dilo.
-Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero ésto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
-¿A decir qué?
-Que quiero hacer el amor contigo. No una vez sólo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.
lunes, 30 de agosto de 2010
Montaña rusa.
Tengo la sensación de vivir contigo en una montaña rusa. Con sólo una llamada de teléfono consigues que me hunda en el barro o que pueda llegar a tocar las estrellas. Aceleras mi corazón a dos mil por hora pero ésto me está empezando a marear... Disculpe, ¿no lo piensa parar nunca?
We drink to die. We drink tonight.
And it rips through the night...
And it rips through the silence, all that is left is all i hide.
domingo, 29 de agosto de 2010
Correr.
La gente que corre por la calle en verdad no busca tener un cuerpazo. La gente empieza a correr de verdad cuando matan a su gato, o atropellan a su hijo o se follan a su mujer. Esa gente que corre no quiere adelgazar sino que busca huir. Corre todo lo que puede hasta llegar a algún sitio donde se pueda olvidar de la imagen de su gato partido por la mitad, de su hijo partido por la mitad, de su mujer partida por la mitad. La gente que de verdad corre es éso lo que de verdad persigue.
sábado, 28 de agosto de 2010
Diecinueve.
A unos 19 metros del bar ya se oía la música y notaba tus 19 manos que todo son capaces de acariciar. A 19 pasos de ti noto tu pelo mojado y tu 19 ganas de echarte a volar y hacerme gritar escondidos en la barra de un bar detrás de 19 botellines de cerveza sin terminar. Puedo ver tu sonrisa y tu forma de llorar 19 segundos antes de que empieces a hablar de que las 19 cuerdas de tu guitarra se han envuelto con más noches que tú y aún no son capaces de amar. Me coges de la mano y me llevas a otro lugar totalmente inventado donde nos concedemos 19 minutos el uno al otro porque 19 horas siempre nos supieron a poco. Luego volvemos tropezando, con las piernas todavía temblando y los jadeos contenidos, a bailar con 19 desconocidos que no pueden ver en nuestros ojos las 19 miradas de deseo que nos intercambiamos al mismo compás. Son más de 19 las veces que te he pedido que te pierdas conmigo y hoy, a mis 19 años, tú estás tan sólo a 19 centímetros de rozarme el corazón.
jueves, 26 de agosto de 2010
Miedo.
Ahora que prácticamente se puede decir que lo tengo todo, lo que más tengo es miedo.
Me da pánico borrar tu forma de ser, tu naturaleza, y que un día amanezcas con mis manías en la cabeza y mis costumbres en los píes.
Temo que alguien se haya enamorado de cada uno de tus lunares y que te haya dedicado cada uno de los minutos de su vida mientras mira como me esperas sentado en las escaleras de mi portal.
Temo porque ese alguien pueda hacer todos tus sueños realidad y yo simplemente intentarlo.
Me asusta pensar que después del próximo trago de cerveza me apartes el pelo de la cara y me digas al oído que tú podrías estar una vida entera así, conmigo. Y también me asusta pensar que después de ese trago me darás un beso en la comisura de los labios y puedas desaparecer de mi vida. Tengo miedo de tenerte, y miedo de perderte. Tengo pánico de que por perderte quiera tenerte y que por tenerte vaya a perderte.
Por eso, si al mirar el móvil ves que te he llamado 9 veces seguidas, no pienses que soy una pesada en vez de una chica que se asusta de que no pueda volver a oír tu risa.
Si ya me vas conociendo, debajo de mi colchón guardo mis defectos e inseguridades para no aterrarme cuando me miras fijamente a los ojos como si pudieras ver a través de ellos. Debajo de mi colchón también he escondido ese absurdo de que a veces te quiero y esa manía mía de echar a correr cuando siento que no hay vuelta atrás.
Pero eso es todo, que tengo miedo.
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