Es indudable que lo que más excita las apetencias literarias del lector es saber que el autor ha sido encarcelado por sobreexcitar la libinosidad de millones de compatriotas. Groucho Marx.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Él.

¿Quieres que te hable de él?
Pues él es entre todos los gatos el que consigue trepar a lo más alto de las ramas de la oportunidad. Sus besos saben como el limón después de un trago de tequila. Él es la carcajada de un niño sin malicia y entre todos los árboles de un bosque él es el árbol que me da sombra cuando tengo calor. Es un texto entero lleno de comparaciones que no llegan ni a la suela de sus zapatos viejos. Es esa cara que pone mientras recorre mis piernas con un hielo y yo le llamo "capullo" y también la cara que pone cuando me sopla fuerte en la oreja derecha y escucha "éstate quieto, tontolculo". Porque a veces puede llegar a ser como la bofetada más sonora del mundo o como ese ruido que hacen los pies al patinar en el plato de la ducha, también es como ese lío que te haces con tus propias palabras y también como la sensación que te produce eso, esa sensación de ser un tonta que no sabe como explicarse, como la que tengo yo ahora mismo. Es saber algo que te produce incertidumbre con toda certeza. Es como ese olor que se te mete en la cabeza aunque apenas es perceptible pero se mete ahí dentro y no hay forma de sacarlo. Es ese tono de voz con que me pide que hable un poco más o que por favor me calle. Es como cuando me pregunta por esas cosas que nunca le cuento y ve como me sonrojo mientras él se ríe con los ojos tristes. Es como ese folio vacío que me da miedo y como cuando cojo un bolígrafo y ya nada me puede parar. Es como nuestro idioma secreto a base de gritos mudos y miradas fijas. Es como ese deseo que me provoca y como esas ganas que me dan a veces, cuando me saca de quicio, de morderle una oreja hasta arrancársela o de cortarle los dedos de los píes para que no se ría de mí por usar una talla 37 o dejarle arañazos por todo el cuerpo, vamos, como todas esas cosas que nunca haría porque él sabe que yo prefiero quedarme quietecita en un lado de la cama para que me arrope. Es como nuestras peleas al poner discos de vinilo en mi tocadiscos porque nunca nos ponemos de acuerdo en nada, por éso odio ese poder de convicción que tiene conmigo. Es como nuestra historia, que no es de amor ni de pasión pero es de algo que se le parece y no empieza con un Érase una vez ni nunca me ha llevado a comer perdices porque en nuestro cuento no hay príncipes ni princesas sino un sapo y una rana que saltan entre nenúfares. Es como esa sensación de haber tropezado sin querer con éso que llevabas toda la vida buscando. Como la sensación que tengo de conocerle de toda la vida en vez de llevar apenas un mes enredada en su pelo y entre sus ideas. Es como esa manía suya de querer comprenderme y esa manía mía de querer desquiciarle. Es como cuando nos sentamos el uno frente al otro a contemplar todas nuestras diferencias y sentir como se funden con un simple beso. Es como poder escribir todo un libro sólo hablando de él.
Es que cuando me piden que hable de él no sé por dónde empezar ni cuándo acabar...

3 comentarios:

Shadow dijo...

que descripcion tan bonita y es que es eso...son los pequeños detalles los marcan el limite entre un comienzo y un final.

Ál dijo...

Él es esa sasensación, tras la cual hay un fuerte subidón, un éxtasis, y después te viene el bajón de no saber ni lo que estás haciendo, pero lo haces igual, es como estar bien pero buscar otra cosa, es como estar mal y seguir con eso, es como querer dárselo todo y despertar otro día convencido que quizás no hay para todo, es ese suspiro eterno que te hace sentir espejismos de algo que es o que quizás no es o viceversa, es esa sensación caprichosa dispuesta a confundirte sin jamás detenerse, es AMOR.

Anne dijo...

me encanto,beso